
Las materias primas comerciables son bienes globalmente importantes que afectan significativamente al comercio mundial. Se cultivan, cosechan o extraen del medio ambiente en grandes cantidades, y normalmente se utilizan en la producción de otros bienes y servicios.
Las materias primas populares con las que los inversores operan incluyen:
- Petróleo crudo
- Gas natural
- Oro
- Plata
- Trigo
- Café
- Azúcar
Como bienes comerciables, estas materias primas se cotizan en bolsas como un cierto valor por volumen, peso o alguna otra unidad de medida. El precio de las materias primas fluctúa según numerosos factores, incluidos cambios en la demanda o la oferta futuras previstas, cuestiones geopolíticas, condiciones estacionales y meteorológicas, el sentimiento sobre el riesgo en el mercado, entre muchas otras razones. La importancia de cada factor cambia dependiendo de la materia prima en cuestión.
Los inversores pueden comprar contratos con el derecho a comprar o vender las materias primas físicas reales, o derivados como los CFD (contratos por diferencia) que otorgan exposición a los precios cambiantes de las materias primas, sin la obligación de manipular, transportar y almacenar físicamente dichas materias primas.
Cuando compras un CFD sobre una materia prima, estás esperando que el precio de la materia prima aumente. Por el contrario, cuando vendes un CFD sobre una materia prima, estás esperando que el precio de la materia prima disminuya.
Las materias primas se pueden clasificar de dos maneras. Se pueden clasificar como “Energía”, “metales” y “agricultura”, o bien se pueden clasificar como “duras” o “blandas”.